No soy de dormir de noche, aunque con los años y mucho empeño he logrado domesticar mi tendencia nocturna. Incluso me levanto antes de las 10 a veces. Pero en estos días me cuesta no ponerme histérica en cuanto cierro la luz, apago los ojos e intento no pensar en nada.
Imágenes de lo que quiero para dentro de 4 años y lo que podría pasar si lo consigo, pero sobre todo, lo que podría ser de mi si no, me acosan de tal manera que las ovejas se vuelven obras picasianas vestidas de Balenciaga.
Me preocupa mi futuro laboral. Por primera vez en toda mi vida he aceptado mi miedo al fracaso, he dejado de preocuparme por solucionarle la vida al imbécil de turno y estoy pujando fuerte por mi misma. Tengo miedo.
Dije que esto no iba a convertirse en un ego-blog, un diario 2.0, pero creo que esto no es un tema tipo si se llevan las faldas hasta el tobillo, con rajas en frente, de lado o en diagonal. Creo que todos los que aun no hemos superado los 30 estamos en una situación parecida, y muy lejos de tirar la toalla y decir: Bueno, como no voy a poder, lo dejo a medias, seguimos ahí. Es como la primera vez que echaste un polvo. Seguimos ahi, se supone que luego va a mejorar.
Me gustaria pensar que mi futuro profesional va a seguir la misma dinamica que mi vida sexual de los 17 a los 26, y que a los 30 ya sere capaz de decir de manera suave, sin hacer broma, como prefiero que se hagan las cosas. Quiero pensar que encontrare la manera de estar siempre arriba, manejando la situacion, para salirme con la mia, o que trabajare siempre con gente que sabra que boton pulsar, donde estan las cosquillas buenas y como hacerme temblar.
No hay termino medio. Los términos medios no te hacen ganar.


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